vendredi 25 décembre 2009

Los mercados de Sta Clara (los últimos veinte años)

Primero fue la suspensión de la ayuda soviética, y la entrada de los cubanos, a mitad del verano del 90’, en el largo y fatigante “periodo especial”. No digamos carestía, ni déficit de ciertos renglones. Penuria cruda y ruda. Luego como un sésamo, promulgaron la legalización del dólar y la aparición de las “shoppings”. Corría 1993. El cambio peso-dólar llegó a las nubes. Y lo que no encontrabas en los mercados en pesos, lo encontrabas en la “bolsa negra” en moneda americana. Hasta que su uso fue nuevamente restringido, y remplazado por el peso cubano, apellidado convertible. Finalizando el siglo, el mercado, también paralelo, pero ni libre ni campesino, aumentado de agropecuario y estatal, volvió a las áreas de parqueo del Estadio Sandino. El Estado, se convertía en intermediario de los campesinos, cuya producción -salvo la de consumo familiar-, entregaba a los centros de acopio estatales, a precios fijados por la dicha entidad. Y otro precio, bien elevado, al momento de ofertar los productos en los MAE. Como para volverse locos, -exclamaban los consumidores. Recuerdo que en los quioscos construidos en duro, en los terrenos a la izquierda pasando el Cubanicay, y que servían para la venta de cerveza en fechas de carnaval, se desarrolló un cierto mercado, estatal, evidentemente, al que se accedía con la conocida “libreta” y que daba derecho a productos del “agro” con precios relativamente aceptables. Pero aquellas colas, mayoritariamente de jubilados, se acabaron con el cierre de aquellas ventas, a las cuales venían gentes de toda Santa Clara.
Del 2000 a esta fecha, todo ha cambiado, y se mantenido igual. Mercados y mercados. Precios y desprecios. En el parqueo del Estadio, excepto los lunes, de un lado el Mercado Estatal Agropecuario y del otro, los puestos de los campesinos (medio campesinos – medio intermediarios!). En los quioscos de la avenida Sandino y calle 3ra, el “mercado” de las carnes. Carne de cerdo, y de carnero. Ni de res ni carnes blancas! Los domingos, todo el área del Sandino se convertía en Feria Dominical al estilo de esos mercados del Marruecos profundo, a diferencia que en la santaclareña feria, no faltaba la pipa de cerveza, -clara y causante de dolorosas cefaleas, y ron a granel, bautizado, que es sencillamente adulterado. Gentes detrás de la comida, otros detrás del alcohol. Y al estilo de esas ferias polvorientas que animan los dormidos pueblos andinos, y también las ciudades del sur continental.
Y de nuevo cambios. El área del Sandino, es puro cambio, casi en permanencia, como el guarapo y las fritas, en la avenida del Burro Perico (oficialmente 9 de Abril) y calle 1ra. Adiós organopónicos, quioscos de los años 70’, cuando el Sandino bullía durante los carnavales, desaparición de los degradados baños públicos, y nuevas instalaciones (cafetería de la cadena Dimar, en pesos cuc, bien sûr!, y puestos de venta de productos de las TRD., y cambios en la trama vial, comenzados cuando el difunto Juan Pablo II ofició misa en la ciudad de Marta, y continuados hace poco con la extensión de la calle 1ra, y la construcción de un parque de atracciones, con aparatos chinos, y que antes de terminarlo ya lo llaman el “Parque Chino”… ¿dónde reinstalaron los mercados? Pues, las instalaciones del antiguo Mercado Paralelo acogieron al Agropecuario Estatal y al Cárnico. Sin olvidar la guarapera, y a la entrada del mercado, refrescos de frutas (en marzo me di gusto con el refresco de nísperos!), y del otro lado de la calle, parqueo de bicicletas, a 40c ilimitado, otro puesto de ventas en cuc, y menos tradicional y vistoso, el área reservada al mercado campesino, tres veces menos importante que cuando estaba en el parqueo del Estadio. Y como en todo buen mercado cubano, esa figura clave a la entrada de los recintos: el vendedor de jabitas (las bolsitas de nylon de las shopping), a peso las jabitas, y el otro vendedor, aquel que las confecciona y vende, más sólidas y duraderas. Todo ello, es como la plaza del mercado, pero “cauchemardesca”, mal pensada, poco funcional, a evitar a punto de mediodía, jamás bien abastecida, a proximidad del parque Vidal y en línea recta hasta él, lejos de todos los barrios, mal servida en transporte, y para colmo, no tan descentralizada como la quería el dirigente demoledor del 65’. ©cAc
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Área del Mercado Agropecuario (Estatal), en el parqueo del estadio Sandino, en el 2004 (izq). Foto tomada en el 2005, del Mercado campesino, también ubicado en otra área de parqueo del Estadio de base-ball (centro). A la derecha, aspecto actual de la fachada exterior del Mercado Paralelo, que da a la calle Buenviaje. En estos parajes hubo de construir su casa de tabla de palma y guano, en el mismo año de 1689, Cristóbal de Moya, uno de los fundadores de la villa. El terreno, fértil por la inmediatez del río del Monte (actual Cubanicay), hubo de convertirse en la primera finca de la villa (estancia en aquellos tiempos), y cuyo propietario dedicó al cultivo del plátano y de la yuca.

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