jeudi 21 janvier 2010

La nueva cara del Billarista (enero del 2010)

El Billarista se muestra flamante y nuevo en su esquina de siempre: Marta Abreu y Villuendas, aquella que lo viera empinarse como el inmueble más alto y sólido construido en la mitad del siglo XIX en la región central de la Isla. Ahora le han vuelto los colores y su aire de caserón grande con hermosa balconería en hierro forjado. Ciento cincuenta y siete años de construido, fungiendo como vivienda, comercios, oficina de telégrafo, billar, y como paredes mudas ante el abandono y el ir y venir de las ratas que llegaron a apropiarse del lugar. Adiós escombros, ratas y murciélagos. El Billarista ha renacido y de sus ruinas nada queda, salvo el recuerdo triste de haberlo visto envejecer a fuerza de maltratos. Recupera la ciudad una perla de su patrimonio urbano, recuperamos todos, el aliento sabiéndolo nuestro. Una tienda por departamentos, -su nueva función, distribuidos en sus tres niveles. La planta que fuera originalmente vivienda, ha sido dedicada a calzados, peletería y accesorios. El nivel intermedio ofrece también calzado, prendas deportivas y sus accesorios. La planta baja, concebida desde sus orígenes como planta comercial, acoge bisutería, joyería y perfumería. Su función totalmente comercial multiplicará el uso del inmueble, pero también se han concretizado las futuras intervenciones periódicas a fin de que no pierda el esplendor rescatado. Me han llegado, por cortesía de amigos, un adelanto en fotos. No son extraordinarias, pero me llevo una idea. El Billarista impone su silueta, y la tercera planta es visible desde la esquina del Teatro La Caridad, con su techo rojizo, imitando la criollez de las tejas y el amarillo de época bañando sus paredes (izq.). Visto desde donde comienza el callejón de Santa Bárbara, el fondo del edificio, que fuera colindante con un inmueble también colonial, de dos niveles, -dejado al abandono y ahora desaparecido durante la remodelación del Billarista, deja demasiado a la vista los sistemas de climatización y ventilación, y en nada pueden disimular, su parecido con las tuberías exteriores del Pompidou (der.). Como comentaba recientemente, no me dejaré llevar por visiones subjetivas, es posible que el espacio abierto entre las viviendas y el Billarista, encuentre un proyecto renovador, y quién sabe si ya está rodando el mismo. ©cAc.
sc©cyb

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