mardi 2 février 2010

Monumento a Ramón L. Bonachea (1845-1885)


Santa Clara cuenta entre sus monumentos, aquel que fuera erigido a la memoria de Ramón Leocadio Bonachea, hijo de la villa e incansable patriota por la independencia. No pretendo utilizar la página para escribir su biografía, sin embargo, no sería justo hablar del monumento en cuestión, si no nos detenemos en algunos pasajes que hicieron remarcable a este hombre, que no cejó en sus empeños libertarios. Fue de los primeros en incorporarse al Ejército Libertador en 1868. Al término de la guerra de los Diez Años, el coronel mambí no capituló y se opuso al pacto firmado en el Zanjón, en 1878. Ascendido a general, continuó guerreando con sus hombres hasta que las fuerzas lo acompañaron. Bonachea es el principal firmante de la Protesta de Jarao, que fue su oposición pública a la paz del Zanjón. Su protesta la llevó a cabo en Jarao, una localidad espirituana de la región central. Marchó al exilio para seguir trabajando por la independencia, y una vez organizado con hombres y armas, regresa a la Isla y desembarca por el sur oriental, viniendo desde Jamaica. Los expedicionarios fueron apresados al desembarcar, y el general Bonachea fue pasado por las armas en marzo de 1885 en el fuerte militar del castillo del Morro santiaguero. El monumento al patriota villaclareño es obra del escultor Córdova, a iniciativa del doctor Alfredo Barrero, venerable maestro de la Logia Progreso, que tuvo a su cargo el patronato de la obra. El busto del guerrero, esculpido en bronce, mira al oriente y reposa sobre un pedestal compuesto por cinco cantos de piedra de talla, en el cual fue colocada la placa alusiva al patriota, también realizada en bronce. A la izquierda del pedestal, y a su misma altura, el artista encargado de la obra esculpió una figura femenina que mira hacia el busto. La figura femenina, cuya mano derecha sostiene el escudo de la ciudad, y la izquierda ofrece flores u hojas alusivas a la paz o a la entereza, puede interpretarse como su patria chica que fue Santa Clara.
 

La pieza monumental está situada en el extremo más ancho del cuchillo que forman las calles Virtudes (Carlos A. Pichardo) y Prolongación de Independencia, y que corta en dos la calle Independencia, un sector urbano que se formó a lo largo de las etapas tercera y cuarta de la evolución de Santa Clara. Por la solidez de su construcción, no es un monumento que sufre deterioro, pero si abandono del sitio en que se levanta. El área tiene aspecto de terreno yermo, en lugar de césped verde, hierba seca, cortada a ras del suelo, y que los muchachos que viven en los alrededores utilizan como terreno de juego. Dos lámparas están incorporadas, una delante a la derecha y otra detrás a la izquierda, así como un tubo con su base a manera de porta bandera. Observando una foto del 2005 y otra del 2009, se aprecia que los dos faroles fueron cambiados, y que el tubo de sostén así como la base, fueron pintadas. Mi observación va dirigida a la pintura utilizada en ambos momentos de mantención, que si bien son una protección contra el tiempo y la corrosión, decididamente son obra de la poca reflexión en el trabajo de conservación, pues tanto el verde usado en los tubos en el 2005 como el azul cielo usado más tarde en las bases, son colores demasiado visibles en un área falta de atención. El mambí villaclareño merece un entorno a la altura de su patriotismo. ©cAc.
©cAc

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