martes, 23 de junio de 2009

La que se protege en el puente


No es gitana. Es errante. Errante de las calles, de negro toda vestida. Un pañuelo cubre el cabello hirsuto blanquiplateado. Descolorido el pañuelo, como el negro de sus ropas, un traje sastre de hombre siempre dispuesto a cubrir sus piernas cuando el tiempo la detiene en un costado del puente bajando hacia el arroyo. Es solitaria y no se mete con nadie. Desdentada, coloreada del sol urbano del que ella se esconde durante los mediodías abrasivos. La vi caminar cabizbaja por el puente sobre el Bélico en la carretera Central. Apoyó su cuerpo contra el puente y escupió un resabio que vino a caer en las aguas opacas del río. Nos cruzamos en el camino otra vez. Y luego descubrí que espera algo, a alguien o nada, mascullando palabras trenzadas salidas de su delirio. Su mirada perdida, sus brazos cruzados, su soledad pública sentada en el viejo puente. No es gitana, es errante. ©cAc

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