mercredi 23 mars 2011

La silla de Artes Escénicas (CAE)

   
Resiste el tórrido sol, lloviznas y temporales. Soporta la mirada con sorpresa de todo aquel que le pasa por delante. Es alta y férrea. Sobre un pedestal no menos duro. Esquelética. Algo inclinado hacia atrás su respaldar. Parece estar hecha de güines entretejidos. Tiene el color de la ferralla, con fina soldadura. Es silla o butaca? No es taburete. Tampoco una poltrona. Asiento de espectador? Señal de cambios? De Renovación? No habla, no se mueve, pero escucha el aleteo de la danza, el parpadeo de las artes. Escultura firmada Leonardo Montiel, artista local. En los jardines del Centro de Artes Escénicas[1] de Santa Clara. ©cAc


[1] Centro de las Artes Escénicas. Ant. Hosp de Maternidad e Infancia, luego Hosp Psiquiátrico. Carretera de Camajuaní y Linea del FFCC. Santa Clara, Cuba

mardi 22 mars 2011

Brochazos color naranja o la folie orange

  
De una manera u otra, todos aquellos que han tenido en sus manos las riendas de la política, la economía y la sociedad en la ciudad del Bélico han dejado su traza para bien o para mal. Y cuando digo todos, me remonto al nacimiento de la República en 1902. Aplaudir o criticar, buen ejercicio que me encantaría profundizar en esta bitácora, y eso en función del tema y de la óptica desde la cual se observe el sujeto a discutir. El sujeto de hoy tiene que ver con el color naranja. Es el color del equipo de pelota villaclareño, “los naranjas”, que antes eran “azucareros”, que han sido campeones cuatro veces, aunque perdieran contra “industriales” en la temporada 2009-2010, y quedaran en segundo lugar. Pero repito, el sujeto no es la pelota, ni “los naranjas”, es simplemente el color anaranjado. Quienes han gobernado o dirigido la municipalidad y el gobierno provincial, en todas las épocas, algo han hecho, y de ese algo nos horrorizaremos más tarde. Los hubo impulsores de la demolición de la parroquial Mayor, que consintieran la construcción de un edificio “moderno” en el centro con un patrimonio urbano consolidado, que se encapricharan en hacer desaparecer el edificio del mercado, que cerraran el parque Vidal a la circulación, (se han cometido otros descalabros!), y ahora, la idea (capricho?, empecinamiento?, folie de grandeur?) ha sido de darle pintura naranja a todo lo que aguante pintura y brochazos. Me sorprendió ver Santa Clara maquillada con ese color, y me dio por preguntar, porque lo encontré chocante. Hubo en las respuestas, de todo, desde la reflexión seria hasta la broma y el chiste. Y hasta me dijeron que hubo que ponerle freno a la pintadera, porque la idea tenía como blanco ( y no de blanco, sino de naranja!) hasta la fachada del hotel Santa Clara. Idolatrar un equipo, nuestro equipo villaclareño, adorarlo, aplaudirlo, levantarlo en hombros si queda campeón, todo eso y más, me parece bien si no pasa los límites del fanatismo. Lo de pintar muros, fachadas, pórticos y otros lugares susceptibles de asimilar la preparación química me parece puro fanatismo. Ah, las torres del estadio?, très bien, tienen una cosa en común, incluso alguna que otra pared del recinto beisbolero, pero más allá, es otro descalabro, que por suerte, puede remediarse volviendo a pintar sobre lo pintado. Les dejo una muestra de “la explosión naranja” en la ciudad del Bélico. ©cAc.
  
  
  


lundi 21 mars 2011

Esquinas de SC (Villuendas & San Miguel)


Si hubo una esquina frecuentada en la ciudad del Bélico, es esta que les presento hoy. No puedo decirles qué hubo antes de ser espacio abierto, pero hemos de suponer que fue un comercio, ya fuera bodega, farmacia, tienda o carnicería. A lo mejor fue una vivienda que el deterioro llevó al derrumbe. La esquina fue proyectada como “área de televisión” para los vecinos que no teniendo uno en su casa, pudieran disfrutar de la programación de la televisión cubana y como sitio de reuniones. Corría la década del 70’. El televisor (un Krim 218 soviético) fue colocado en una especie de caja empotrada en la pared en el muro adosado a la casa que da por la calle Villuendas. Se construyó una especie de pódium para las reuniones, al que se accede (todavía existe) subiendo tres escalones y se colocaron bancos de cemento (granito pulido quizás?) para ver la televisión (demasiado duros para pasar una noche frente al televisor, no creen?), bancos que desaparecieron en una reciente remodelación de la esquina. No sé cuánto éxito tuvo esa esquina como espacio público para ver la televisión, ni como lugar de reuniones cederistas. El “parquecito” se convirtió en esa misma época, en el “parque de las permutas”, la permuta siendo la única forma de resolver una situación de habitabilidad familiar, de espacio, de uniones y divisiones, y el éxito para esta manifestación ciudadana cobró fuerza. Los permutantes se reunían todos los martes, y con ellos, los corredores de casas, suerte de intermediarios que ayudaban a encontrar el buen producto, y que fueron evolucionando, de manera ilegal como “agentes inmobiliarios”, pues entonces proponían, no solo casas para permutar, sino como pura y simple compra-venta, evidentemente, por debajo de la manga. El templo de las permutas en Cuba, y conocido como “la bolsa”, radicaba en el habanero Paseo del Prado. El parquecito de las permutas de Santa Clara era un niño de tetas al lado del habanero. La evolución de la legislación cubana en materia de vivienda ahogó aquel foro donde se forjó un lenguaje del permutante y que en mucho dio resultado a los que querían ampliarse o achicarse, unirse o separarse. La pared-pantalla fue pintada por un artista local, se construyeron dos canteros y se colocaron ocho bancos a la moda “empresa de comunales”, de esos que no llevan listones de madera, porque la gente no respeta el mobiliario público, y se roban las maderas. La casa contigua al “parquecito” con frente por San Miguel, se convirtió en “mitad tejas mitad placa”, de una casa surgieron tres (o cuatro?) y las más nuevas viviendas abrieron entrada, por el espacio público. Me da la impresión que quienes se sientan en esa esquina, en los bancos frente a las casas, lo están haciendo en un espacio “cuasi privado” y no público. Me pregunto si el hecho de no plantar sendos árboles de sombra está pensado con la idea de ahuyentar a la gente…Vivamente permutable! ©cAc

mardi 15 mars 2011

Esquinas de SC (Luis Estévez & Martí)

La esquina de Luis Estévez & Martí creo que fue una de las primeras en convertirse en “parquecito” en la ciudad de Santa Clara. Quizás en la década del 70’, pero no puedo afirmarlo. Su área es mucho más importante que el de otros solares rehabilitados como espacio público, sin embargo, en cada reordenamiento del denominado “parquecito”, los encargados de proyectar y ejecutar nunca han pensado en la necesidad de dar sombra a ese espacio, de privilegiar el verde y la jardinería en lugar del gris del cemento y las losas. Por qué betunar, y seguir despreciando la tierra? La esquina, y sé que lo piensa mi colega HBN, tiene un valor suelo inestimable, pero desde que la antigua construcción se viniera abajo, la idea de construir algo nunca ha estado en el orden del día. Si nada hay en el “timbeque”, lo más sano sería reordenar esa esquina con sentido durable. Las fotos son del 2005, 2007 y 2009. La terminación es penosa.
La bomba de agua me parece bien, si tenemos en cuenta que esa zona adolece de un buen servicio de agua, y es un elemento que aviva el paisaje, pero, a qué sirve el muro en círculo que la rodea? Por qué dejaron morir, o desaparecieron las palmeras o arecas que estaban plantadas pegadas al muro? Por qué se sigue siendo chapuceros donde con pocos recursos puede lograrse un sitio agradable? ©cAc

lundi 14 mars 2011

Premio de Conservación & Restauración de Monumentos VC-2011 (Resultados)

En Conservación, el premio fue entregado al conjunto escultórico de la plaza de actos de SC, y obtuvo mención la iglesia quemadense Purísima Concepción de María (Quemado de Güines, nacido en el siglo XVII ). En Restauración, se lleva el premio el hostal “La Auténtica Pérgola” ubicado en la casa de la familia de Carmen y Carlos Obregón (Patio con pérgola, y auténtica! – Hostal de Carmen & Carlos Obregón ). La sede remediana de la UNAICC se levanta con la mención de esta categoría.

dimanche 13 mars 2011

Más de parqueos (garajes)


Me pregunto si para evitar la depredación urbana de la ciudad no sería factible buscar alternativas intrarrios como antaño, y reconsiderar esos espacios con posibilidades de adaptar como parqueos protegidos. Actualmente en Santa Clara existen algunos garajes donde aparcan autos particulares y estatales, y también existen “parqueos de organismos” exclusivamente para los carros de empresas e instituciones, cuando éstas no disponen de un espacio para estacionar en el propio inmueble o recinto. Lo cierto es que no son suficientes y por supuesto, la prioridad es para el carro estatal. Seguramente se han percatado de los garajes de los que les comento: Cuba e/ San Miguel y Nazareno; Alemán e/ Marta Abreu y Padre Chao, Padre Tudurí e/ Zayas y Esquerra; Nazareno e/ Colón y Maceo, San Cristóbal e/ Alemán y Río; y uno destinado a los turistas, el Rex, perteneciente a la cadena havanautos y cubacar. Existen otros, pero no los conozco o he olvidado donde están, pues al no ser visibles desde la calle, es difícil de ubicarlos. La carretera Central de este a oeste, por su trama no regulada, es propicia a servir de estacionamiento, sobre todo porque en ella se establecieron tradicionalmente empresas, concesionarios de automóviles, talleres y garajes. Ahora bien, el más grande estacionamiento público de Santa Clara, fue concebido en las áreas exteriores del Estadio Sandino, cuando éste fue construido en la década del 60. Pero, ha servido de todo menos como parqueo, primeramente porque la mayoría de la población que asiste a un juego de pelota no tiene carro, y para los espectadores fue concebido, y por otro lado, el área, si bien se convirtió en sub-centro urbano, lo fue exclusivamente para actos, espectáculos y conciertos, y también como área de carnavales, y tampoco se va en auto a esas manifestaciones. Una buena parte del parqueo durante mucho tiempo fue mercado agropecuario estatal y mercado libre campesino. Breve, allí se estacionaba de todo menos automóviles. Seguirá la mutilación de fachadas? Perderá Santa Clara aún más de lo que queda de armonía urbana en su casco urbano al interior de los ríos? Únicamente ofreciendo un producto seguro y accesible económicamente para que aparquen todos aquellos que tienen un vehículo, es la primera solución para evitar la depredación de fachadas… ©cAc

vendredi 11 mars 2011

La reconversión de salas en garajes


Años atrás era normal ver en las calles de Santa Clara, un carro parqueado, ya fuera de día, ya fuera de noche, por unas horas o durante muchos días, quizás cada uno de los trescientos sesenta y cinco días del año…, y no pasaba nada. Carros aparcados “à la belle étoile”, frente a la casa de su propietario, disponibles en el momento que le apeteciera, y a la vista, porque “ojo del amo engorda el caballo”. Pero esos tiempos pasaron, y dejar un carro aparcado en la calle, incluso frente a la casa, es un riesgo y peor aún si se deja toda la noche…
…al amanecer, o no encuentra el carro donde lo dejó, o lo encuentra sin las cuatro gomas, o sin el parabrisas, y en el mejor de los casos, con todo pero robada la gasolina…
…y para ahorrarse esos dolores de cabeza, vale más construir un garaje, amén de otros riesgos, en la propia casa. Pero, construirlo dónde?, al frente?, a un lado o al otro de la casa? Pues no, dentro de la misma casa!, porque en el centro de la ciudad, rara es la vivienda que disponga de un verdadero espacio delantero para agrandarse o construir un garaje!

Y si para quienes insertan el garaje en la pieza que da al frente, es la solución a un problema, para el paisaje urbano es una aberración. Verdadera depredación urbana la que vemos día a día en Santa Clara. Los garajes nacen de la noche a la mañana, y casi siempre los fines de semana. Santa Clara ha sido mutilada desde tiempos inmemoriales, casi desde que se fundó. En principio, por las razones propias del desarrollo urbano, del progreso habitacional y de la necesidad de crear infraestructuras propias de un asentamiento humano. Luego, a cuenta gotas, comenzaron las deformaciones. La mutilación más triste e inapropiada fue la demolición del edificio que pudiera ser el blasón del patrimonio histórico-urbano de la ciudad: la iglesia parroquial Mayor en 1923. Luego vendrían otras mutilaciones que con un poco de reflexión y sin desatinos triunfalistas y de capricho, se hubieran atajado a tiempo. Salvar lo salvable de un patrimonio que aunque no sea, evidentemente, como el trinitario o el habanero, debe ser obra inmediata y no a largo plazo, porque lo que se vaya perdiendo, no volverá.
En la concepción de los garajes, el demoledor y constructor es el ocupante de la vivienda, que no respetará las regulaciones urbanas de Patrimonio, estará al tanto del paso de los inspectores, no escatimará en corromper a funcionarios débiles o pagará la multa y seguirá la marcha de su obra. Decía que los garajes aparecen de la noche a la mañana, y sobre todo los fines de semana, porque no hay riesgo de que pasen los inspectores. Dejo una muestra de algunas de esas viviendas santaclareñas cuyas fachadas han sido mutiladas para concebir un garaje, como decía, hay tela por donde cortar! ©cAc