samedi 4 juillet 2015

Casa natal de Carmen Gutiérrez



En 1854 la calle Isabel II (actual calle  Colón), aunque polvorienta durante la seca y fangosa en tiempo de lluvias, era un eje principal en el tejido urbano de Santa Clara, desprovista aún de su título de ciudad,  y que obtendría trece años más tarde. En los terrenos mercedados en tiempos de la fundación, los villaclareños hacían construir sus casas, enormes caserones de estilo colonial que con el cursar del tiempo iban rehabilitándose, deteriorándose o simplemente reconstruyendo con nuevos órdenes, gustos y tendencias. Me referiré a una de esas casas de la calle Colón, hoy numerada con el 56 y en la cual nació en agosto de 1854, Carmita, Gutiérrez por su padre, Morrillo por su madre. Carmen nacía en una isla bajo dominación española, cuya población ya era más criolla que española, con blancos, pardos, mulatos y negros, aún soportando los designios esclavistas de la metrópolis. Carmen nació y creció en una familia que respiraba dignidad humana y patriotismo. Y ese ambiente familiar la modeló en sus aspiraciones y en su relación vis à vis de la sociedad. Los esclavos pululaban en las grandes y no menos grandes familias, y el servicio doméstico, aunque fueran libres, era siempre trabajo de negros, de mulatos… Cultivarse en una sociedad esclavista era tarea ardua para la gente de color, y la joven Carmen, -aún adolescente, no vaciló en dedicar tiempo para enseñar a leer y escribir a esclavos domésticos. A los 25 años, Carmen fundó un colegio para señoritas, y en el cual otorgaba cupos para niñas pobres. Carmen, en sus tardes libres recibía en el colegio a niños pobres a quiénes instruía. La enseñanza fue su pasión, y ejercerla una vocación que trasmitió a muchos villaclareños. Pero además de ejercer la enseñanza, Carmen asumió su rol de mujer patriota, la isla envuelta en aspiraciones libertarias, y las guerras independentistas abriendo camino a través de la manigua. De la etapa de luchas patrióticas queda el haber fundado el Club “Hermanas de Juan Bruno Zayas”, que presidiera y desde el cual, junto a su hermana, muchachas de su familia y amigas, colaboraron y apoyaron al Ejército Libertador. Carmen conoció junto a otras luchadoras villaclareñas, la cárcel y la visión horrible de un país en guerra y maniatado por la vergonzosa Reconcentración que implantara Valeriano Weyler para sofocar el avance independentista. Carmen Gutiérrez Morrillo vio terminar la segunda Guerra de Independencia y vio ondear la bandera cubana en el Ayuntamiento de su ciudad natal, Santa Clara, en la cual falleció en diciembre de 1914. Se le recuerda a la patriota en el Parque del Carmen, en uno de cuyos espacios verde se erigió en 1925 un monumento, esculpido en piedra de talla. El callejón de San Cayetano que popularmente se le conoce como de la Pita y que va desde la calle Martí hasta la calle Berenguer fue nombrado por acuerdo del Ayuntamiento comenzando la República como Carmen Gutiérrez. Sobre una tarja adosada a la fachada de la casa donde naciera, está inscrito su nombre como patriota de la Guerra del 95. La casa donde naciera la patriota villaclareña, es sede de un organismo del Estado. El inmueble no ha sufrido cambios de importancia y mantiene su planta de casa colonial. Las oficinas ocupan las diferentes piezas de la misma. La fachada tiene como entrada principal una puerta cochera que integra la puerta de acceso al primer salón.  Las dos ventanas que dan a la calle, anchas, guarecidas por una verja en hierro forjado con la típica lira de las rejas santaclareñas, llevan en su parte superior el guardapolvos que se adosaba en la época. Las piezas unas tras otras están situadas en el ala derecha de la casa y al fondo de la misma, bordeadas en escuadra por un portal que le impregnan frescor. Patio interior arbolado y dividido en canteros. La carpintería original se mantiene en buen estado, y la cubierta del techo es de tejas criollas. La vivienda se dotó de hermosos mosaicos cuando las baldosas remplazaron pisos menos vistosos y confortables. © cAc-2015

Aucun commentaire:

Enregistrer un commentaire